martes, 5 de enero de 2010

La toma de Jericó

En Colombia la frase "La toma de" es bastante conocida, afortunadamente ha ido desapareciendo de los titulares de las noticias. Hoy aprendí algo sencillo en Josué 6 y por eso quiero compartirlo.

Afortunadamente Josué había tenido ese timeout del que hablé en el último post, pero ahora era momento de actuar para tomar la tierra.

En términos de nosotros los creyentes podemos ver cómo inicialmente somos salvos, sin embargo hay terrenos en nuestra propia vida que se establecen como fortalezas y debemos conquistar. ¿Cómo hacerlo?, como lo hizo Josué.

1. Cambio de corazón.
Una vez damos el paso de cruzar nuestros "jordanes" y dejamos la carnalidad, no todo obra por arte de chamanería. En general, cuanto más crecemos, menos nos relajamos ante el pecado, más conocemos a Dios. Exactamente eso fue lo que pasó con Josué.

Como nación Israel ya había sido rescatada en la pascua celebrada luego de salir de Egipto, pero ahora después de 40 años de maduración, carnalidad y perdedera de tiempo era necesario hacer otra circunsición.
El primer paso para tomar Jericó debe incluir un cambio de corazón. Después de pasar por el Jordán, el pueblo tuvo que circuncidarse, no valía la circunsición que habían hecho sus padres.

2. Un nuevo conocimiento de los nombres de Dios.
Antes de poder emprender una batalla. Se le presentó un personaje bastante particular a Josué. El Príncipe del ejército de Jehová, el mismo Jesucristo preencarnado. (Véase: Hc 23:5; I Ped 5:4).
La lección en frío: Hay un nombre de Dios para cada fortaleza que tengo que derribar en mi vida.

3. Una obediencia indubitable.
Si a mi el Príncipe del ejército de Jehová me dice que va a entrenar a mi ejército y derribaremos el muro a través de una pesada artillería ó tal vez que me diera el secreto para poner una bomba, pues yo le creería y haría lo que me diga.
Sin embargo el Príncipe le da una instrucción ridícula a la cuál obedecieron y el muro sucumbió.

La triste lección: La obediencia a los seres humanos obedece a la lógica, mientras que obedecerle a Dios (si el verdaderamente habló) radica en... hacerlo.

4. Una personificación.
Para ver esto, simplemente tenemos que asemejar a Israel como a una persona, un ser humano. Inicialmente el líder fue Moisés, alguien especial, profeta único y deseado por todo Israel a través de los siglos. En seguida es cambiado por Josué, que sabemos significa lo mismo que Jesús.

La verdad: Cuando Cristo toma control absoluto sobre mi, puedo hacer cualquier cosa increible. Significa que el sea yo. Que literalmente el crezca y yo mengüe. Este versículo revela dicha verdad: "Estaba, pues, Jehová con Josué, y su nombre se divulgó por toda la tierra." (Josué 6 27). Que se divulgue el nombre de Cristo en mi, no el mío.

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