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miércoles, 27 de mayo de 2009

¿POR QUÉ INVERTIR MI VIDA EN OTRA PERSONA?

Hechos 20:35"En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir."

Gálatas 4:19"Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros,"

Creo que la motivación real para discipular tiene que ver con una especie de "locura"; ya que como creyentes, a diferencia del mundo NO discipulamos por obtener algo a cambio.

Simplemente, es el Espíritu el que nos lleva a dar y a ser parte del duro proceso del conformarse a la imagen de Cristo.
Es un interés real de Dios que nos utiliza para que seamos bendición a otros. Él es, quien fuera de toda intención narcisa y jactanciosa nos impulsa a compartir lo que ya pasó en mi vida con mi discipulo. Sólo el Espíritu tiene la inexplicable motivación para que, a pesar de las vidas egoistas que podemos tener como creyentes de Laodicea decidamos abrirnos a otros ("extraños") y caminar juntos por la ruta del perfeccionamiento.

Es una gran pregunta, que podría comparar con otra, a manera de ejemplo:

"¿Qué motiva a los padres para que alimenten a sus hijos?"

La respuesta parece ser obvia, aún para algunos puede ser molesto preguntarse esto. Pero en sí, al adquirir una nueva naturaleza y engendrar hijos espirituales... nuestro Espíritu nos debería motivar naturalmente a dar, no a recibir. Como un padre con un hijo.